La participación ciudadana implica ejercer el derecho a la expresión sin censura y con la apertura democrática para ofrecer una plataforma plural que refleje los reclamos cotidianos de la gente. Además, queremos conocer las opiniones sobre los temas que abordamos para complementar nuestra cobertura con las perspectivas desde la voz del pueblo.
No hubo discurso largo ni datos duros. Hubo una ronda de frases cortas, dichas una tras otra, que funcionan como un pliego mínimo de demandas: libertad de ser, familias diversas, amor libre, trabajo sin discriminación, y un recordatorio incómodo de que la diversidad sexual también existe fuera de la capital.
En Tomo la Palabra recogemos esas palabras tal como salieron, sin adornos. Porque a veces una lista de deseos dicha en voz alta dice más que un informe de cien páginas.
Justicia que no llega, carreteras rotas, corrupción, bienestar animal y mamás que no hallan dónde dejar a sus hijos. En una ronda breve de respuestas frente a cámara, siete personas dijeron su nombre y, sin rodeos, por qué toman la palabra.
No hubo discursos largos ni análisis de escritorio: apenas una frase por persona. Pero en esa frase cabe buena parte de lo que a Guate le duele todos los días.
Salimos a preguntar algo sencillo: ¿por qué estás aquí? Las respuestas que nos dieron ocho personas de la comunidad LGBT y sus aliados van desde el reclamo legal más concreto —herencia, IGSS, matrimonio— hasta lo más íntimo: sentirse vivo, sentirse libre, poder ser quien uno es sin pedir permiso.
No hay discursos de tarima ni voceros oficiales. Son voces sueltas, grabadas en medio de la marcha, que coinciden en una idea que se repite como estribillo: alzar la voz por quienes todavía no pueden hacerlo.
Bajamos a la Sexta Avenida con una sola pregunta:
¿Usted siente que algo cambió con este gobierno?
Las respuestas fueron de todo menos unánimes. Hay quien ve mejoras en vivienda, centros de salud y educación; hay quien saca el billete de la bolsa y dice que no alcanza para nada; y hay quien le pone al gobierno un 5 de 10 y sigue caminando.
Entre elogios tibios, decepciones y reclamos concretos a la USAC, el cambio de ministros, la delincuencia, el costo de la vida, este es el termómetro callejero de un gobierno que llegó con expectativas altísimas y que, para varios de los entrevistados, todavía no termina de mostrar qué está haciendo.
En plena 6a avenida, Didy Aceituno tomó la palabra para hacer una pregunta que suena a examen de Derecho Constitucional pero que nos toca a todos: ¿sabés qué es la Corte de Constitucionalidad? Las respuestas sorprenden: nada de miradas perdidas ni de "no sé". La gente sabe que existe, sabe que manda y sabe para qué debería servir.
Y cuando se les preguntó cómo debería ser un magistrado o magistrada justo ahora que el país está en proceso de elegir nuevos el consenso fue tan claro como incómodo: íntegro, transparente, dialogante y completamente alejado de la corrupción y el narcotráfico. Que el listón esté ahí dice mucho de lo que la gente espera. Y también de lo que ha visto.
Didy Aceituno tomó la palabra a las afueras del Ministerio Público, en el último día de la gestión de Consuelo Porras al frente de la institución, para preguntarle a la gente que llegó hasta ahí qué significa esa fecha para ellas.
Las respuestas coincidieron en una palabra: alivio. Ocho años que quienes hablaron describen como "oscuridad", "justicia selectiva" y una "avalancha de criminalización", y una expectativa que ahora se traslada a quien llegue a ocupar el cargo.
Consuelo Porras ya no está al frente del Ministerio Público, pero la pregunta que queda flotando es otra: ¿y ahora qué? Didy Aceituno salió a las calles a preguntarle a la gente común qué cambiarían del sistema de justicia guatemalteco.
Las respuestas no se fueron por las ramas: jueces "comprados", magistrados que ceden a pactos de corruptos, leyes que existen pero nadie cumple y una idea que se repite entre los más jóvenes: sin cultura de denuncia, ningún cambio va a cuajar.
Se cumplió un año de la captura de Luis Pacheco y Héctor Chaclán, exlíderes de los 48 Cantones y dos de las caras visibles de las movilizaciones de 2023 contra la fiscal general Consuelo Porras. Salimos a la calle a preguntar, sin filtro, qué piensa la gente al respecto.
Las respuestas no fueron tibias: indignación, frustración y desconfianza en un sistema que —según quienes hablaron con nosotros— castiga a quienes protestan y deja libres a quienes deberían responder. Aquí, las voces tal como sonaron.
La Universidad de San Carlos ya arrancó el proceso para elegir a su próximo rector. Didy Aceituno salió a preguntarle a quienes se juegan el pellejo todos los días en las aulas: ¿de verdad cambiaría algo? Las respuestas van de la esperanza cautelosa al escepticismo puro.
Melanie, Daniela, Abraham, Karen y Alex coinciden en algo: un cambio de rector no arregla nada de la noche a la mañana. Pero varios ven en la organización estudiantil y en las planillas de oposición una señal de que algo se está moviendo.